Volver no tiene a donde ir

Una vez escribí:

“Le crecen las canas a los peldaños de esta casa que no cruje, pero suena herida. Si las paredes hablaran recordarían antes de abrir la boca, o la ventanas, para dejar salir fantasmas del armario que hace tiempo que saben que no volverán. Y tiene atardeceres en marco de plata, decorando un nomeolvides que no deshoja calendarios, esa corona de flores de monarca que fueron.”

Y fui yo quien no supo volver.

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