Advertencia Miranda Azul Marino

Mis cartas tenían un roto el pestillo del pantalón, y se han caído los verbos, sembrando el camino de puntos suspensivos. Me he quedado sin cambio a la hora de hablar, vaciada la mirada que vuelca su silencio sobre el mostrador.

No es que no tenga nada que decir, es que lo dicho se me ha escurrido por las rendijas que aprisionan un puño que no retiene el aire, que no detiene el verso, que se escapa del papel y no devuelve el eco, ni la mirada, ni la despedida a un garganta seca de adioses y demonios.

Hoy me siento sobre mi voz, como si alguien la oyera, y mudo de manos a la espalda, escribo con la lengua. De boca en boca, de coma en coma y de puntos finales que no saben por donde empezar.

Quería escribir sin nada que decir, y eso tampoco se llama silencio.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s