La barba de Peter Pan

Wendy se casó con la sombra de Peter Pan, y le cosía a los pantalones la imagen que recordaba, ese fiel reflejo de lo que creía y nunca jamás. Qué sabrán los cuentos de tanta verdad que no termina con un segundo de perdices y el café me lo pones cargado para disparar al primero que se me cruce diciendo que esto no es cierto.

“Y usted qué va a querer”, le preguntaron las cruces y las nanas en la espalda, “un abrazo” fue su respuesta. “Lo más parecido al sexo de los ángeles sin voto de castidad ni cambio para la propina, un beso en la mejilla. Me lo pone para llevar, entre pecho y espalda,  sin envolver y para regalo”.

Wendy mató al capitán Peter Pan con una nota en el espejo: “Volar no es huir, es saber recordar”.

No lo olvides: olvídame.

Recordar era el arma del crimen.

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