Mano a mano.

Como un pulso, una mano sobre el pliegue de tu falda y la otra esconde la piedra, a manos desnudas de piel, papel o dijera lo que dijera. Y las manos decían, hablaban por arrugas que de mustias eran aradas y contaban que los tiempos mejores no volverán, que sólo se recuerdan las caricias mientras no se acaricia de nuevo. El tacto tiene memoria de elefante y pisa fuerte, con las manos, con la piel que no olvida y con saber que todo sabe áspero en la punta de los dedos tras… tras los molinos, Sancho, tras los molinos. Los gigantes, me dijo, no volverán.

Mano a mano, paso a paso y sobre mano una. Eran dos de diez dedos y me faltan para contar las veces que me han salvado las que no eran mías, las que no escribían. Las que empujan el precipicio y Nietzsche, cierra los ojos, que aquí nadie devuelve miradas con los ojos cerrados pero con las palmas abiertas. Era un abrazo o un bote salvavidas y el agua o la soga, al cuello. No eran manos cuando no son mías, son el maldito séptimo de caballería. Y si me tocan, y si me tocas, entonces paso a ser vencido. Una mano bajo la ropa y el techo vuela por los aires. Una mano bajo la boca y es mi pecho quien rompe las paredes.

Y de las manos crecen árboles que hunden su tierra en las arrugas que por palma clama el suelo cuando me levanto. O cuando caemos. O cuando nadie aplaude que el escenario está vacío y es nuestro, ese modo de decir que la madrugada tiene silencios que se llevan el dedo a la boca. De boca en boca, de mano en mano y tiro porque me roza la punta de los dedos cuando leer se torna físico ejercicio de ver arder los ojos en la yema del índice, repasando, incendiando una cerilla de carne y hueso, sobre el papel de piel y resto.

Te echo de manos, le dije.  O le quise decir.

Manos que me talan por la mitad y me dicen que los anillos, que no llevo, delatan mi edad. Y cuentan entre líneas que he tocado y he muerto, que me he cortado de las falanges  las ideas y del anular los tacos.  Del corazón no dicen nada, que es como decirlo todo.

Que de mano, y no de pie, nos hemos quedado más de una vez, pensando que mano a mano, coja, mano a mano hemos librado batallas mejores, y que quieres que te diga, que al final siempre diremos….

manoamano2

….seguimos vivos.

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