Track04 – Unknown Artist

En qué nos hemos convertido, me pregunta el hombre de negro hablando del dolor en primera persona.

En canciones, le contesto. Esa que siempre repetimos, un patrón que nos devuelve a la misma pista. No es la aguja la que se clava, es la que suena y nosotros, pensando avanzar en círculos, no nos damos contra ninguna pared.

Un canción en la garganta, ni siquiera la tuya o la mía, que robar tratando de usar la ropa o lo dedos que se cuelan en la lengua. Y amordazados con los labios besados no hay quien cante sin gemir un cuarteto de patas de cama. Y al contrario que las historias de amor, las canciones no terminan, solo se repiten. Volver a escuchar y dejarse las heridas, que al final, en el fondo, los coros son los mismos y las perdices de congelados, último pasillo a la izquierda, junto a las historias de saldo. Llévese dos y mate uno, decían los destripados del heartbreack hotel.

Tengo una canción por recuerdo, algunas incluso resucitan muertos bajo la cama o sobre ella. Y no escapo, me dejo atrapar por un momento pasado entre partituras de espino, donde entonces me dejé la segunda piel empeñada, con manchas de haberlo intentado que no se van, caiga quien cante.

Cantan que estuve allí, y las escucho para volver, de lejos, tras un cristal.

Tengo canciones que me obligan a sonreír a punta de pistola y cara B, autoreverse con sentimiento de quita y pon, que si quieres que se quede pones el loop y te sientas. Y vives. Y recuerdas. Y sonríes pensando que alguien, alguna vez, escribió una canción sin pensar en ti y tu les has puesto nombre a todas las notas. Dicen que la canción es de los Beatles, pero fue tuya mucho antes.

Y luego están las que no había escuchado y suenan a deja vu y pon la otra mejilla, por si acaso no sabías que calan hasta los huesos todo lo que quedaba por decir.

Recuerdo una canción como si fuera ayer.

Y menos mal que la música, me decía una amiga que quería poner eso sobre su tumba y bailar. Somos inmortales, me juraba, si sabemos que canción escuchar. Era alguien capaz de bailar junto a las sirenas de ambulancia, de correr frente a las de policía.

Yo que no sé, escribo sobre canciones que me hicieron llorar o reír por no bailar. Que es la prueba de sentirse humano, más aun que vivo, saber que se abren las emociones y deshojan a flor de piel cuando una nota nos roza de pies a cabeza. O que se yo, directamente no las arranca para volver a ponerla en su sitio tres, cuatro, diez minutos después. Loop, que hoy no debería pensar en nada.

Así que, una canción más y me voy a dormir.

Con su permiso:

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