Medallas a flor de piel

Demasiada gente puebla mis venas. Los que pasaron el invierno o los que emigraron en Septiembre con las primera hojas del otoño corren torrente arriba en un álbum neurálgico de recuerdos y estampas. Algunos fueron conocidos,  postales que el viento arranca de la pared dejando ese cuadro blanco que no respeta el polvo, pero otros, los que menos, un puñado que cabe en los dedos de una mano, siguen brindando pulso a pulso, con su nombre contra el mío, derramando por los bordes lágrimas de arena, de tanto reir, de tanto en tanto, algunas incluso, se cuenta, que de llorar. Pero eso, eso es secreto. Les debo tanto que me hipotecado a sangre con ellos, y pago gustoso el peaje.

Ese extraño y envenado honor de saber que me pueden hacer daño.

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2 respuestas a Medallas a flor de piel

  1. Nuna dijo:

    Y sangrar a borbotones… así la vida se escurre.

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