La tierra que fue leve

Eras grande. Tan grande que la vida se te hizo pequeña.

Eras tan grande que un entierro para ti jamás fue suficiente, y mereces todos los que hagan falta, de procesión continua.

Eras tan grande que en mi pecho no cabe el dolor, y arrastro maletas ancladas al pellejo en la nuca del alma penitente.

Eras tan grande que al hablar de ti no mido mis palabras, sé que jamas te alcanzaran.

Eras tan grande que no hay lágrima, no hay llanto, no hay boca por la que quepa aliento quebrado que te haga justicia.

Eras tan grande, que la tierra te fue leve.

Y la vida se te hizo pequeña.

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2 respuestas a La tierra que fue leve

  1. Nuna dijo:

    Pequeña se me queda el alma… y encogido el corazón, empapado de dolor.

  2. A mi se me encoge la boca, y sólo te puedo decir: muchas gracias.

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