Teclado de miocardio

A veces, sólo a veces, cuando escribo en el papel me salgo del borde sin darme cuenta y continuo en piel viva, en un frustrado intento de tatuarme el dolor que siento al clavarme la pluma en las arterias, brotando tinta que llega al río de sangre, de lágrimas que viajan con tardío equipaje… de un infarto que detiene las pulsaciones en el teclado.

Y se derrumba mi vista en unas manos temblorosas, dubitativas, pero las palabras se mantienen intactas, no hay tacha, permanecen inmaculadas a mi particular descenso por las paredes pozo. Trato de mirarlas, pero me da vergüenza, y aparto la vista, incapaz de admitir que soy yo el que no pudo terminar la frase.

Trato de seguir, pero tengo las manos atadas con un zarzal de hiedra que me abraza, y desisto, me rindo, cuelgo la toalla, que no la tiro, y me alejo de mi mismo, hasta ser capaz de reconocerme en el espejo. Ni siquiera entonces continuo escribiendo, que hasta leer evoca sal en las heridas.

Porque a veces, sólo a veces… escribir duele.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Teclado de miocardio

  1. Nuna dijo:

    Hay más palabra escritas sobre la mesa de un escritor que en todas las hojas de sus novelas. Mi padre, escribía. De pequeña me levantaba a escondidas, cuando ya él dormía, y le robaba las frases que se le habían caído fuera de la cuartilla. Tengo una caja llena de oraciones.

  2. Mudo me quedo. Me has dejado sin palabras, Nuna.

    Búscalas en esa caja, puede que estén allí.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s